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Espacio Terapéutico

Guía para familias

Cómo internar a un familiar por adicciones: guía completa para familias

Si llegaste hasta acá, seguramente hay cansancio, miedo y muchas preguntas. Te acompañamos con un camino claro y concreto para ayudar a tu hijo, tu pareja o cualquier ser querido a recibir tratamiento.

Madre abrazando a su hijo al atardecer

Decidir internar a un familiar por adicciones es una de las decisiones más difíciles que puede tomar una familia. Aparecen la culpa, el miedo a equivocarse, la duda de si no será demasiado y, muchas veces, años de intentos que no alcanzaron.

Esta guía está pensada para vos: una madre, un padre, una pareja, un hermano o un amigo que necesita entender qué está pasando y qué hacer. La escribimos desde nuestro trabajo como comunidad terapéutica en Buenos Aires, con información concreta y sin juzgar a nadie.

No hace falta leerla de un tirón. Usá el índice para ir directo a lo que más te preocupa hoy. Y si en este momento hay una emergencia, no sigas leyendo: llamá al 107 (SAME, CABA) o al 911.

¿Cómo saber si tu familiar necesita ayuda profesional?

No existe un análisis que diga "ahora sí hace falta tratamiento". Lo que sí hay son señales que, sumadas, muestran que el consumo dejó de ser algo que la persona controla. Si reconocés varias, es momento de pedir orientación profesional.

Señales en la persona

  • Consume más cantidad o con más frecuencia que antes, y le cuesta parar una vez que empieza.
  • Prometió dejar o bajar el consumo y no pudo sostenerlo.
  • Abandonó el trabajo, el estudio o actividades que antes disfrutaba.
  • Tiene cambios bruscos de humor, irritabilidad, aislamiento o episodios de agresividad.
  • Duerme y come de forma muy desordenada, o descuida su salud y su higiene.
  • Aparecen deudas, faltantes de dinero u objetos en la casa, y mentiras frecuentes.
  • Se expone a situaciones de riesgo: manejar bajo efectos, peleas, problemas legales, contactos peligrosos.
  • Cuando no consume se pone ansioso, inquieto o con malestar físico.
  • Dice que la vida no tiene sentido o expresa ideas de hacerse daño.

Señales en la dinámica familiar

  • La casa gira alrededor del consumo: qué hizo, dónde está, en qué estado va a volver.
  • Vivís en alerta: revisás el celular, contás la plata, no dormís hasta que llega.
  • Cubrís sus faltas con excusas ante el trabajo, la escuela o el resto de la familia.
  • Las discusiones se repiten siempre con el mismo libreto y no cambian nada.
  • Hay miedo, violencia verbal o física, o hermanos y otros integrantes que quedan relegados.
  • Sentís que ya probaron todo y que solos no pueden.

Esa última señal es quizás la más importante. Reconocer que la situación los superó no es un fracaso: es el primer paso para que la ayuda llegue. Y si alguna vez aparecieron ideas de hacerse daño, no esperes: consultá ese mismo día.

¿Cuándo conviene internar a un familiar y cuándo no?

No toda adicción requiere internación. Hay personas que avanzan bien con un tratamiento ambulatorio, que les permite seguir viviendo en su casa mientras asisten a terapia. Y hay situaciones en las que eso no alcanza y un tratamiento con residencia ofrece lo que la persona necesita: distancia del consumo, contención las 24 horas y un equipo que acompaña de cerca.

La propia Ley Nacional de Salud Mental plantea la internación como un recurso para cuando aporta más beneficios que las alternativas posibles en el entorno de la persona. Estos son los criterios que suelen orientar esa decisión.

Cuándo suele indicarse una internación

  • Intentos previos que no funcionaron. Ya hubo tratamientos ambulatorios, psicólogos o promesas de dejar, y el consumo volvió una y otra vez.
  • Riesgo para la salud o la vida. Intoxicaciones, consumo de varias sustancias a la vez, problemas médicos asociados, ideas de hacerse daño o conductas muy peligrosas.
  • Un entorno que no protege. Fácil acceso a sustancias, un grupo de pares atravesado por el consumo o un hogar donde la convivencia ya es insostenible.
  • Patología dual. Cuando el consumo se combina con ansiedad o depresión u otros cuadros de salud mental, que necesitan un abordaje integrado y sostenido.
  • Deterioro importante. Pérdida del trabajo o del estudio, aislamiento, abandono del cuidado personal, problemas legales o económicos graves.

Cuándo puede alcanzar un tratamiento ambulatorio

Si el consumo es más reciente, la persona reconoce el problema y quiere cambiar, tiene una red familiar y laboral que la sostiene y no hay riesgos inmediatos, un tratamiento ambulatorio puede ser un buen punto de partida. Si no da resultado, siempre se puede volver a evaluar.

Lo más importante: la decisión final no la toma la familia sola ni se resuelve leyendo en internet. Surge de una evaluación profesional que mira a la persona completa: su historia, su salud física y mental, su entorno y sus recursos. Esta guía te ayuda a llegar a esa evaluación con más claridad.

¿Cómo internar a un familiar paso a paso?

Cada familia llega con su propia historia, pero el camino suele tener estas etapas. Conocerlas de antemano baja mucho la angustia, porque deja de ser un salto al vacío.

  1. Informarte. Leé sobre la adicción que atraviesa tu familiar y sobre los tipos de tratamiento. Anotá tus dudas, qué consume (si lo sabés), desde cuándo, qué tratamientos hizo antes y si toma alguna medicación. Todo eso va a servir en la consulta.
  2. Hacer una primera consulta, aunque tu familiar no quiera ir. La primera consulta la puede hacer la familia sola, sin la persona. Es un espacio para contar lo que está pasando, despejar dudas y recibir orientación sobre los próximos pasos. No te compromete a nada.
  3. La entrevista de evaluación. Es el encuentro en el que el equipo profesional conoce a la persona y su situación: su consumo, su salud física y emocional, su historia y su contexto familiar. Con esa información se define si la internación es lo más adecuado o si conviene otro abordaje.
  4. Plan y preparación. Si se indica internación, se arma un plan: fecha de ingreso, documentación, cobertura, qué llevar y cómo se le va a plantear la decisión. También es el momento de resolver lo práctico (trabajo, hijos, mascotas, cuentas) para que nada de eso se vuelva una excusa de último momento.
  5. El día del ingreso. Conviene que acompañen una o dos personas de confianza, con calma y sin discusiones de último minuto. El equipo recibe a la persona, le explica cómo funciona el espacio y la acompaña en sus primeras horas. Es normal que haya llanto, enojo o dudas, de su parte y también de la tuya.
  6. Acompañar durante el tratamiento. La familia sigue siendo parte del proceso: participa de la terapia familiar, recibe orientación y aprende nuevas formas de vincularse. Más abajo te contamos cómo.
  7. El alta y el después. El alta no es el final del tratamiento, sino el pasaje a otra etapa: seguimiento terapéutico, vuelta a la vida cotidiana y herramientas para prevenir recaídas.

Si querés saber cómo es este camino con nosotros, en nuestro proceso de admisión te contamos cada paso, desde el primer mensaje hasta el ingreso. Y en la página de internación en comunidad terapéutica vas a ver cómo trabajamos en el tratamiento con residencia.

Un punto clave mientras esperás el ingreso: si tu familiar toma alcohol o ansiolíticos (benzodiacepinas) todos los días, no conviene que los deje de golpe por su cuenta, sin supervisión médica. La suspensión brusca puede provocar convulsiones y otras complicaciones graves. Contalo en la consulta para que el equipo lo tenga en cuenta.

¿Cómo hablar con tu familiar sobre internarse?

La conversación no tiene que ser perfecta. Tiene que ser honesta, tranquila y desde el cuidado. Estas pautas ayudan a que tu familiar pueda escucharte en lugar de ponerse a la defensiva.

Elegí el momento

Buscá un momento en que no esté bajo efectos ni en medio de una crisis, y en el que ustedes tampoco estén desbordados. Un lugar privado, sin apuro y sin público. A veces el día después de un episodio difícil, cuando el malestar todavía está presente, abre una ventana para hablar.

Qué decir

Hablá en primera persona, de lo que ves y de lo que sentís, sin etiquetas. Algunas frases que pueden servirte:

  • "Te quiero y me preocupa lo que te está pasando. No vengo a pelear."
  • "El sábado llegaste muy mal y tuve mucho miedo de que te pasara algo."
  • "Veo que estás sufriendo y no quiero que sigas atravesando esto sin ayuda."
  • "Averigüé sobre un lugar donde te pueden ayudar. ¿Aceptarías ir a una entrevista para conocerlo?"
  • "No tenés que decidir todo hoy. Solo te pido que lo pienses."

Proponer una entrevista suele ser más fácil de aceptar que "internarse". Es un paso más chico y muchas veces es el que destraba el resto.

Qué conviene evitar

  • Reproches del pasado y listas de todo lo que hizo mal.
  • Etiquetas que hieren y cierran el diálogo.
  • Amenazas que no vas a cumplir ("si no te internás, te vas de casa"). Si después no pasa nada, perdés credibilidad.
  • Discutir o negociar cuando está bajo efectos: no sirve y puede ser peligroso.
  • Esperar un sí inmediato. A veces la respuesta llega días después.

Si van a hablar varios familiares

Una conversación entre varias personas que quieren a tu familiar puede tener mucha fuerza, siempre que no se convierta en un juicio. Para eso:

  • Pónganse de acuerdo antes en qué van a proponer y qué límites van a sostener.
  • Elijan entre dos y cuatro personas cercanas, con las que tenga un buen vínculo.
  • Cada uno puede preparar unas pocas frases sobre lo que vio y lo que siente, sin acusar.
  • Lleven una propuesta concreta: por ejemplo, una entrevista con día y hora.
  • Si temen una reacción violenta o la situación es muy tensa, pidan orientación profesional antes.

¿Qué hacer si tu familiar no quiere internarse?

Es la situación más frecuente, y no significa que no haya nada para hacer. La negativa de hoy no es necesariamente la de mañana. Estas son las opciones reales.

Trabajar la motivación

Existen herramientas profesionales, como la entrevista motivacional, pensadas justamente para personas ambivalentes: una parte quiere cambiar y otra no. No se trata de convencer a fuerza de argumentos, sino de ayudar a que la persona encuentre sus propias razones.

Empezar por vos

Aunque tu familiar no acepte ayuda, vos sí podés empezar tu propio espacio de orientación. Cuando la familia cambia su forma de responder al consumo, cambia la dinámica de la casa, y eso muchas veces mueve a la persona a pedir ayuda.

Sostener límites claros

Poner límites no es castigar: es dejar de facilitar el consumo. Por ejemplo, no dar dinero que pueda terminar en sustancias, no cubrir mentiras, no aceptar consumo dentro de la casa. Los límites funcionan cuando son pocos, claros y se cumplen.

La internación involuntaria, un recurso excepcional

En Argentina, la Ley Nacional de Salud Mental 26.657 contempla la internación involuntaria solo como un recurso excepcional. Las condiciones principales son:

  • Que exista una situación de riesgo cierto e inminente para la propia persona o para terceros.
  • Que la decida el equipo de salud, no la familia, con un dictamen firmado por dos profesionales de distintas disciplinas, uno de ellos psicólogo o médico psiquiatra, sin parentesco ni otro vínculo con la persona.
  • Que no haya otra alternativa eficaz para su tratamiento.
  • Que tenga control judicial: la internación debe notificarse al juez competente dentro de las 10 horas, y también al órgano de revisión que prevé la ley.

Es decir: el agotamiento, el enojo o el deseo de que "alguien haga algo" no alcanzan por sí solos. Si tu familiar está en riesgo grave, la vía es una evaluación de urgencia por parte de profesionales de la salud. Lo explicamos en detalle en nuestro artículo sobre internación involuntaria y Ley de Salud Mental.

Información general, no asesoramiento legal. Lo que contamos acá es un resumen orientativo de la ley. Cada situación es particular: ante una decisión así, consultá con profesionales de la salud y, si hace falta, con un abogado.

¿Qué hacer en una crisis o urgencia?

Si hay riesgo de vida, llamá ya. Ante una intoxicación, convulsiones, pérdida de conciencia, ideas de hacerse daño o violencia, llamá al 107 (SAME, CABA) o al servicio de emergencias de tu localidad / 911. Para orientación, la Línea 141 de SEDRONAR es gratuita, anónima y atiende las 24 horas.

En plena crisis, lo urgente es la seguridad de todos. La conversación sobre el tratamiento puede esperar a mañana.

Qué hacer

  • Mantené la calma lo más posible y hablá con frases cortas y en tono bajo.
  • Si está muy intoxicado, quedate cerca. Si está somnoliento o vomita, acostalo de costado.
  • Alejá objetos peligrosos y, si hay chicos en la casa, sacalos de la situación.
  • Si podés, juntá información para los médicos: qué consumió, cuánto, hace cuánto y si toma medicación.

Qué no hacer

  • No lo enfrentes físicamente ni intentes retenerlo por la fuerza.
  • No discutas, no lo acorrales ni lo amenaces mientras está bajo efectos.
  • No dejes sola a una persona intoxicada, aunque diga que está bien.
  • No le des alcohol, otras sustancias ni medicación por tu cuenta "para que se calme".
  • No te expongas: si sentís que corrés peligro, salí de la situación y pedí ayuda.

¿Cómo internar a mi hijo, mi pareja o mi padre?

Los pasos generales son los mismos, pero cada vínculo trae desafíos propios. Estas son algunas claves según quién sea la persona que necesita ayuda.

Si es tu hijo o hija adolescente

Cuando se trata de un menor de edad, los adultos responsables tienen un rol central en la consulta y en las decisiones. Aun así, la Ley 26.657 (artículo 26) establece que la internación de personas menores de edad debe cumplir los mismos resguardos y controles que la ley prevé para la internación involuntaria, incluido el control judicial. Además, su opinión cuenta y tiene que ser escuchada.

Siempre que sea posible, conviene que participen ambos responsables, aunque estén separados: un frente común evita que el adolescente quede en el medio. También ayuda hablar con la escuela para coordinar su ausencia y su regreso, cuidando su privacidad.

Si es tu hijo adulto

Con un hijo mayor de edad, la decisión de internarse es suya, salvo en las situaciones de riesgo cierto e inminente que contempla la ley. Por eso, el foco está en la motivación y en los límites: qué vas a sostener y qué no. Es común que los padres sigan resolviendo todo (vivienda, dinero, problemas legales) y que eso, sin querer, haga que la persona no sienta la necesidad de cambiar.

Si es tu pareja

Convivir con una pareja que consume desgasta de una manera muy particular: mezcla amor, miedo, enojo y, a veces, dependencia económica o hijos en común. Proponer el tratamiento desde el cuidado, sin ultimátums que no vas a cumplir, es clave. Si hay violencia, tu seguridad y la de tus hijos van primero: buscá ayuda específica también para vos. Ante situaciones de violencia de género, la Línea 144 atiende las 24 horas.

Si es tu padre o tu madre

Cuando quien consume es un padre o una madre mayor, se invierten los roles y aparece una incomodidad enorme: "¿quién soy yo para decirle qué hacer?". En personas mayores, el consumo de alcohol o de ansiolíticos suele pasar desapercibido o confundirse con la edad, y puede interactuar con otras medicaciones. Es importante que la evaluación incluya su estado clínico general y que los hermanos se pongan de acuerdo antes de plantearlo.

Si es tu hermano o un amigo

No ser familiar directo no te deja afuera. Podés hacer mucho: compartir tu preocupación con su familia, ofrecerte a acompañarlo a una primera entrevista, informarte para darle opciones concretas o hacer vos la consulta inicial para saber cómo ayudar. Lo que no conviene es cargar solo con el secreto: si hay riesgo, avisale a alguien de su entorno cercano.

¿Cuánto cuesta y qué cubre la obra social?

El costo de un tratamiento depende de muchos factores: el tipo de abordaje, el tiempo que se indique y la cobertura de cada persona. Por eso no damos números generales: preferimos conocer tu caso y orientarte.

Lo que sí podés saber de entrada es que la normativa argentina contempla la cobertura de los tratamientos por adicciones:

  • La Ley 24.455 establece que las obras sociales deben cubrir el tratamiento médico, psicológico y farmacológico de las personas con dependencia de sustancias.
  • La Ley 24.754 obliga a las empresas de medicina prepaga a cubrir, como mínimo, las mismas prestaciones obligatorias que las obras sociales.
  • El Programa Médico Obligatorio (PMO) define las prestaciones básicas que todas deben brindar.

Cómo gestionar la cobertura

  1. Pedí a tu obra social o prepaga, por escrito, información sobre la cobertura de tratamientos por adicciones y los prestadores disponibles.
  2. Solicitá al profesional que evalúa a tu familiar una indicación o un informe que fundamente el tratamiento recomendado.
  3. Presentá la solicitud formal con esa documentación, guardá copia de todo (con fecha y número de trámite) y pedí las respuestas por escrito, sobre todo si es una negativa.
  4. Si te rechazan o no responden, podés hacer un reclamo formal y, en el caso de obras sociales nacionales y prepagas, recurrir a la Superintendencia de Servicios de Salud.

Para saber cómo se aplica la cobertura en tu situación y cuáles son los costos, consultanos y te orientamos con tu caso. Si querés profundizar, en nuestro artículo sobre cobertura de obra social y prepaga para tratar adicciones te lo explicamos con más detalle.

¿Qué pasa durante la internación?

Una vez que tu familiar ingresa, empieza una etapa nueva para todos. En una comunidad terapéutica, la persona convive con un grupo de pares y con un equipo interdisciplinario que la acompaña en lo cotidiano: médicos, terapeutas, enfermeros y trabajadores sociales.

En Espacio Terapéutico el tratamiento es personalizado. Incluye terapia individual, grupal y familiar, actividad física, enfoques complementarios como yoga, meditación y arteterapia, talleres de autoconocimiento y rutinas saludables en espacios verdes. Trabajamos con programas de referencia como el Modelo Minnesota y el Modelo Matrix.

Cómo participa la familia

La familia no es espectadora. En la terapia familiar se trabajan los vínculos, la comunicación, los límites y la forma de acompañar sin volver a los patrones de antes. Es un espacio para la persona en tratamiento y también para ustedes.

La comunicación con tu familiar (llamadas, visitas, salidas) se va organizando según la etapa del tratamiento y lo que el equipo considere mejor para su proceso. Esos tiempos tienen un sentido terapéutico, y siempre podés preguntar todo lo que necesites.

Qué cambios esperar y cuáles no apurar

Es habitual que al principio haya altibajos: momentos de enojo, pedidos de irse, llamados con reproches o con promesas. Eso forma parte del proceso y no significa que el tratamiento esté fallando. Con el tiempo suelen aparecer cambios: mejor descanso, más claridad, otra manera de hablar de lo que le pasa.

Lo que no conviene apurar: la confianza, las disculpas, la vuelta a casa. Pedirle que "ya esté bien" o que repare todo de golpe pone una presión que no ayuda. La recuperación es posible, y se construye de a poco.

¿Cómo cuidarte vos mientras acompañás?

Cuando alguien de la familia atraviesa una adicción, toda la familia lo siente. El cansancio, el insomnio, la ansiedad y la sensación de vivir pendiente del otro son muy frecuentes. Cuidarte no es egoísmo: es lo que te permite acompañar un proceso que lleva tiempo.

Codependencia: cuando tu vida gira alrededor del otro

La codependencia aparece cuando tu bienestar depende por completo de lo que hace o deja de hacer tu familiar: controlás, rescatás, justificás y postergás tu propia vida. No es una falla tuya; es una forma de adaptarte a una situación muy difícil. Pero se puede revisar. Te contamos más en nuestro artículo sobre codependencia familiar y adicciones.

La culpa

Casi todas las familias se preguntan "¿en qué fallamos?". La adicción es un problema de salud complejo, con muchos factores en juego. Nadie la elige y ninguna familia la provoca sola. La culpa no ayuda a tu familiar; buscar ayuda, sí.

Pedir ayuda para vos

  • Buscá un espacio terapéutico propio o un grupo de familiares, como Al-Anon o Nar-Anon.
  • Apoyate en otras personas: no tenés por qué cargar con todo.
  • Retomá algo que te haga bien, aunque sea pequeño: caminar, dormir, ver a alguien que quieras.
  • Prestá atención al resto de la familia, sobre todo a los hermanos, que suelen quedar en segundo plano.

¿Qué errores conviene evitar?

Nadie nace sabiendo cómo acompañar una adicción. Estos errores son muy comunes, se cometen por amor y se pueden corregir:

  • Esperar a que toque fondo. No hace falta llegar a lo peor para pedir ayuda. Cuanto antes se consulta, más opciones hay.
  • Negar o minimizar. "Es una etapa", "todos los chicos fuman", "solo toma los fines de semana". Si te preocupa, vale la pena consultar.
  • Dar dinero sin control. Aunque sea para comida o transporte, puede terminar financiando el consumo.
  • Cubrir y justificar. Inventar una excusa ante el trabajo evita el problema hoy, pero lo agranda mañana.
  • Desautorizarse entre ustedes. Si un familiar pone un límite y otro lo levanta, la persona aprende a buscar al más permisivo.
  • Presionar por el alta. Sacar a la persona antes de tiempo porque "ya está mejor" o porque la extrañan puede cortar un proceso que recién empieza.

¿Cómo preparar la vuelta a casa?

El regreso es un momento muy esperado y, a la vez, delicado. Lo que la persona aprendió en el tratamiento ahora tiene que funcionar en su vida real.

Un entorno sin sustancias

Revisen la casa: alcohol, medicación que no se use, objetos asociados al consumo. Acuerden en familia que no va a haber consumo en el hogar, tampoco por parte de los demás. Y conversen sobre los lugares, contactos y situaciones que conviene evitar, al menos al principio.

Rutinas y proyecto

El tiempo libre sin estructura es un riesgo. Ayuda tener horarios, actividad física, un plan de estudio o de trabajo y espacios de encuentro saludables. La prevención de recaídas y la reinserción social son parte del tratamiento, no algo que se resuelve solo.

Señales de alerta

Una recaída no empieza el día del consumo: suele anunciarse antes. Prestá atención a señales como estas:

  • Abandona el seguimiento terapéutico o las rutinas que venía sosteniendo.
  • Vuelve a frecuentar lugares o personas asociadas al consumo.
  • Reaparecen el aislamiento, la irritabilidad o los cambios bruscos de humor.
  • Idealiza el consumo o empieza a decir que "por una vez no pasa nada".
  • Vuelven las mentiras, los horarios raros o los faltantes de dinero.

Si notás alguna, hablalo con tranquilidad y avisale al equipo tratante. Una recaída no borra lo logrado: es una señal de que hay algo para ajustar. En nuestro artículo sobre señales de recaída y cómo prevenirla encontrás más herramientas.

¿Qué podés hacer hoy mismo?

Si llegaste hasta acá, ya diste un paso. Esta lista resume lo que podés hacer hoy, sin esperar a que pase algo peor. Podés imprimirla o guardarla en el celular.

  • Anotá las señales que observaste y desde cuándo.
  • Escribí qué consume (si lo sabés), qué tratamientos hizo antes y qué medicación toma.
  • Agendá los números de emergencia: 107 (SAME, CABA), 911 y la Línea 141 de SEDRONAR.
  • Hablá con al menos una persona de confianza para no atravesar esto en soledad.
  • Ponete de acuerdo con el resto de la familia en qué van a proponer y qué límites van a sostener.
  • Preguntá a la obra social o prepaga qué cobertura tiene para tratamientos por adicciones.
  • Juntá la documentación: DNI, credencial de la cobertura y estudios o informes previos.
  • Pedí una primera consulta de orientación, aunque tu familiar todavía no quiera ir.
  • Pensá qué le vas a decir y elegí un momento tranquilo para hablar.
  • Reservá un rato para vos: también necesitás cuidarte.

Pedir ayuda no es rendirse ni traicionar a tu familiar: es elegir cuidarlo de otra manera. No hace falta tener todas las respuestas, ni que tu familiar esté convencido, para dar el primer paso. Escribinos y contanos qué está pasando: te escuchamos sin juzgar y te orientamos con tu caso, para que hoy mismo sepas un poco mejor por dónde seguir.

Preguntas frecuentes

¿Puedo internar a un familiar adulto sin su consentimiento?

Solo en situaciones excepcionales. La Ley Nacional de Salud Mental 26.657 permite la internación involuntaria cuando hay riesgo cierto e inminente para la persona o para terceros: la decide el equipo de salud, con la firma de dos profesionales, y tiene control judicial. Fuera de esos casos, el camino es trabajar la motivación y los límites con orientación profesional.

¿Mi familiar tiene que venir a la primera consulta?

No. La primera consulta la puede hacer la familia sola, para contar lo que está pasando y recibir orientación. Muchas veces es el punto de partida para pensar juntos cómo plantearle el tratamiento a la persona.

¿Qué hago si mi hijo consume drogas y no sé si es grave?

No hace falta tener certezas para consultar. Anotá lo que observaste, hablá con tu hijo en un momento tranquilo y pedí una consulta de orientación. Un equipo profesional puede ayudarte a evaluar la situación y a definir qué tipo de ayuda necesita.

¿Cómo internar a mi hijo menor de edad?

Los adultos responsables pueden hacer la consulta y participar de las decisiones. Pero la Ley 26.657 (artículo 26) establece que la internación de menores de edad debe cumplir los mismos controles que la internación involuntaria, incluido el control judicial. Conviene que participen ambos responsables cuando sea posible y que se escuche la opinión del adolescente.

¿Cuánto dura una internación por adicciones?

Depende de cada persona: de su consumo, su salud, su historia y cómo responde al tratamiento. No hay un plazo fijo que sirva para todos. El equipo lo va evaluando a lo largo del proceso y lo conversa con la persona y su familia.

¿La obra social o la prepaga cubren la internación por adicciones?

La normativa argentina (Ley 24.455 para obras sociales, Ley 24.754 para prepagas y el Programa Médico Obligatorio) contempla la cobertura de tratamientos por adicciones. Cómo se aplica depende de cada caso y de cada cobertura. Consultanos y te orientamos con tu situación.

¿Qué pasa si acepta internarse y después se quiere ir?

En una internación voluntaria, la persona puede decidir dejar el tratamiento: así lo establece la ley. Es frecuente que al principio aparezcan dudas y ganas de irse. El equipo trabaja esa ambivalencia con la persona y orienta a la familia para acompañar sin presionar y sin ceder a cualquier pedido.

¿La familia puede comunicarse con la persona internada?

Sí, la familia es parte del proceso. La forma y la frecuencia de la comunicación se organizan según la etapa del tratamiento y lo que el equipo considere mejor para cada persona. Además, la familia participa de espacios de terapia familiar.

¿Qué tiene que llevar mi familiar el día del ingreso?

Antes del ingreso, el equipo te indica qué llevar. En general conviene tener a mano el DNI, la credencial de la obra social o prepaga, las indicaciones de la medicación que toma y los estudios o informes médicos previos.

¿Internar a un familiar es abandonarlo?

No. Elegir un tratamiento con residencia es una forma de cuidar a alguien cuando los recursos de la casa ya no alcanzan. La familia sigue presente durante todo el proceso, a través de la terapia familiar y del acompañamiento.

Contenido informativo elaborado por el equipo de Espacio Terapéutico. No reemplaza la consulta con un profesional de la salud.

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