Antes de hablar con tu hijo, ordená lo que sabés
Escribimos «tu hijo», pero todo vale igual para una hija. La primera conversación sale mejor cuando no se improvisa en medio de un enojo. Antes, tomate un rato para anotar lo que viste: hechos puntuales, con fechas, y no sospechas sueltas.
Si hay otro padre o madre, aunque estén separados, hablen primero entre ustedes. Cuando cada uno manda un mensaje diferente, tu hijo se apoya en el que le resulta más cómodo y cualquier acuerdo se cae. Definan juntos qué le van a proponer: casi siempre conviene algo chico y concreto, como acompañarlo a una entrevista, antes que anunciarle una internación.
La primera charla: qué ayuda y qué la cierra
No busques una confesión ni que reconozca todo en ese momento. El objetivo es más modesto: que tu hijo sepa que lo viste, que te preocupa y que hay una propuesta sobre la mesa.
- Hablale cuando esté sobrio y vos estés en calma, no a la madrugada cuando vuelve.
- Empezá por el vínculo: «Te quiero y no vengo a juzgarte».
- Contá un hecho y lo que te provocó: «Anoche no atendías el teléfono y no pude dormir».
- Preguntale cómo está él, y escuchá la respuesta hasta el final.
- Cerrá con algo posible: «¿Me acompañás a hablar con alguien que sabe de esto?».
Lo que suele cerrar la puerta: el interrogatorio, revisar su cuarto y usarlo como prueba sorpresa, compararlo con otros, preguntar en voz alta en qué fallaron o negociar mientras está bajo efectos. Si la charla se pone espesa, levantate con calma y dejala para otro momento. Un «no» en la primera conversación es lo esperable, no una derrota.
Querer a tu hijo y ponerle límites no se contradicen
Muchos padres sienten que un límite es una forma de abandono. Es al revés: lo que se sostiene con calma ordena la casa y le muestra a tu hijo que el consumo tiene consecuencias. Elegí pocos, que de verdad puedas cumplir, y anuncialos sin gritos.
- Pagar vos lo que necesita (comida, transporte, una consulta) en vez de darle efectivo.
- No saldar deudas ligadas al consumo sin pensarlo antes con un profesional.
- No inventar excusas por él ante su trabajo, su estudio o el resto de la familia.
- Acordar que dentro de la casa no se consume.
- Guardar momentos que no giren alrededor del problema: una comida juntos, una charla sobre otra cosa.
Si tu hijo toma alcohol todos los días, no le exijas que deje de golpe: el alcohol de consumo diario y los psicofármacos no se suspenden sin supervisión médica. Si lo que te preocupa es la cocaína, conocé sus señales en la página sobre la adicción a la cocaína; si es el alcohol, en la de adicción al alcohol.
Cuándo lo que se hace en casa ya no alcanza
No hace falta esperar a lo peor. Conviene pensar en un tratamiento con residencia cuando tu hijo ya intentó dejar y volvió a consumir, cuando hubo intoxicaciones o mezclas con alcohol, cuando desaparecen cosas de la casa o hay violencia, o cuando su rutina entera gira alrededor del consumo.
Esa decisión no la toman los padres solos ni se resuelve en una pelea. La define una entrevista de evaluación, que mira la salud de tu hijo, su historia y lo que ya se intentó. Si el tratamiento con residencia es lo indicado, te explicamos cómo es la internación en comunidad terapéutica y cómo se organiza el ingreso.
Si hay riesgo de vida, no esperes. Llamá al 107 (SAME) si estás en CABA, o al 911 o al servicio de emergencias de tu localidad. La Línea 141 de SEDRONAR es gratuita, anónima y atiende todos los días, a toda hora.
Si tu hijo no quiere internarse
Es lo más común, y no es el final del camino. Ustedes pueden consultar igual, como padres y sin él: entender qué está pasando, ajustar los límites y preparar la próxima conversación. Muchas veces, cuando los padres dejan de reaccionar como siempre, tu hijo también empieza a responder distinto.
La internación sin consentimiento es excepcional y la regula la Ley de Salud Mental: lo explicamos en la nota sobre internación involuntaria y Ley de Salud Mental.
Y a ustedes, ¿quién los sostiene?
Que tu hijo consuma no te convierte en mala madre ni en mal padre. La adicción es un problema de salud con muchas causas, y la culpa no le sirve a nadie. Lo que sí ayuda es no cargar con todo en soledad: tener un espacio propio, apoyarse en alguien de confianza, conocer grupos de familiares como Al-Anon o Nar-Anon y mirar también a sus otros hijos, que a veces quedan esperando su turno.
Si tu hijo hace un tratamiento en Espacio Terapéutico, la familia tiene su lugar a través de la terapia familiar. Y si estás en Plomer, podés escribirnos hoy por WhatsApp: en la consulta te contamos dónde se hace el tratamiento y cuáles son los pasos.
Cómo es el ingreso desde Plomer
Primera consulta
Nos escribís por WhatsApp desde Plomer o desde donde estés. Puede hacerlo la persona o un familiar, de forma confidencial.
Entrevista de evaluación
El equipo evalúa la salud, el consumo y el contexto familiar para definir qué tratamiento corresponde.
Preparación del ingreso
Coordinamos la fecha, la documentación y cómo llegar. Te orientamos también con la cobertura.
Tratamiento y seguimiento
Plan personalizado, trabajo con la familia y preparación del regreso a Plomer.
Ver el proceso de admisión completo
Preguntas frecuentes en Plomer
Vivo en Plomer: ¿mi hijo tiene que estar en la primera consulta?
No. La primera consulta la pueden hacer la madre, el padre o los dos, por WhatsApp y de forma confidencial. Con lo que nos cuenten los orientamos y, si corresponde, se coordina una entrevista de evaluación. Ahí se explica dónde se hace el tratamiento y cómo se organiza el ingreso.
¿Tengo que echar a mi hijo de casa para que reaccione?
No necesariamente. Un ultimátum que después no se cumple le quita fuerza a todo lo que digas. Sirven más los límites que podés sostener, pensados con ayuda profesional. Si hay violencia o riesgo en la casa, la prioridad es la seguridad de todos: en ese caso, llamá al 911.
Somos de Plomer: si nuestro hijo hace el tratamiento, ¿participamos los padres?
Sí. La terapia familiar es parte del tratamiento en Espacio Terapéutico. Es un espacio para entender qué le pasa a tu hijo, revisar cómo se responde en casa y preparar la vuelta. Cómo se organiza la participación de la familia se conversa en la entrevista.
¿Puedo internar a mi hijo aunque no quiera?
Como regla, la internación es voluntaria. La involuntaria es excepcional, la regula la Ley de Salud Mental y no depende solo de la decisión de los padres. Mientras tanto, pueden consultar como familia, revisar los límites en casa y preparar una propuesta concreta, como una entrevista de evaluación.
Más información para Plomer
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Información orientativa de Espacio Terapéutico. No reemplaza la consulta con un profesional de la salud. Ante una urgencia: 107 (SAME, CABA) o 911 · Línea 141 de SEDRONAR.



